7 Juegos caseros para perros

En Ladridos y Maullidos os mostramos 7 juegos caseros para perros con los que os divertiréis en compañía de vuestras mascotas.

Juegos para perros

Jugar es una forma natural de modelar la conducta del perro, puedes enseñarle a ser obediente mediante juegos que al tiempo de divertir le instruyen. Pero si los perros aprenden jugando, tú también vas a aprender mucho sobre su comportamiento natural. Y el aprendizaje es siempre una experiencia positiva.

Cuando juegas desarrollas respeto y comprensión con tu mascota. Los juegos son actividades que requieren por parte de ambos una buena comunicación para trabajar conjuntados. Además de mejorar la salud psíquica, estos juegos pueden mantener al perro mentalmente estimulado y evitar la aparición de ciertas conductas problemáticas, de hecho cuando los perros se aburren pueden terminar masticando objetos de la casa para divertirse.

Es una buena idea conocer una lista de juegos que realizar y utilizarla diaria o semanalmente. Éstos juegos no son actividades deportivas, son divertimentos ligeros y educativos.

1. Seguir al líder

Un juego muy divertido para corretear con un perro, especialmente cuando es cachorro, es «seguir al líder», un juego de imitación.

Configura un itinerario con obstáculos diversos, pueden ser barreras naturales como árboles y rocas, o sillas y otros objetos, dependiendo del entorno en que juguéis. Ahora tienes la oportunidad de ser líder.

Llama al perro con voz alegre y echa a correr.

Cambia de dirección con frecuencia, serpentea entre los obstáculos y si el perro se distrae vuelve a llamarle. Así le estás enseñando a estar cerca de ti y pendiente de tus desplazamientos.

por que los perros patean atrashacia

2. Excavar en casa

Excavar es una actividad muy satisfactoria para todos los perros y algunos lo hacen con verdadera pasión. Para jugar vas a necesitar una caja grande, sirven los cestos de ropa sucia, un montón de ropa vieja (puedes pedirle a los amigos y vecinos toallas, calcetines, camisetas) y todo tipo de tesoros que tu perro adore, como una pelota, juguetes, un hueso con relleno de alguna delicia y algún bocado de su desayuno.

Hay un sinfín de posibilidades para que tu perro pueda excavar y descubrir una nueva sorpresa cada día. Colocas en la caja un tesoro entre trapos y lo cubres con el resto de ropa, luego le mandas buscar ese tesoro. Ten cuidado de que no se trague algo que no deba, vigila que simplemente hurgue para llegar al premio. Trabajar y encontrar juguetes y comida es gratificante y un gran estímulo para la mente del perro, además de un ejercicio muy sano.

3. El nombre de los juguetes

En esos días de mal tiempo en que se está tan a gusto en casa calentito, hemos de ofrecer al perro un estímulo para que no pase las horas dormitando como un gandul. Coge un buen montón de juguetes y trata de que aprenda a identificarlos por su nombre. Le pides que te traiga un juguete determinado y cuando te lo entregue le dices su nombre, lo repites cuantas veces sea necesario. Le premias cuando acierta y lo ignoras si el que te trae no es el correcto. Una vez que el perro ha consolidado la enseñanza y conoce el juguete por su nombre, añade otro.

4. El escondite

Si tu perro está bien educado le mandas permanecer sentado y corres a esconderte, en caso contrario vas a necesitar la ayuda de un amigo que sujete el perro mientras te escondes. Procura que el perro no pueda ver cómo lo haces. Una vez que encuentras un lugar que sea un buen escondite, llama a tu perro y espera a que él te encuentre.

Es una buena manera de conseguir que el perro se acostumbre a permanecer tranquilo en un lugar hasta el momento de ser llamado.

5. ¿Dónde está? ¡Búscala!

¡Qué glotones son los perros! La verdad es que todos disfrutan con los juegos en los que hay comida involucrada.

Esto es sencillo y muy divertido. Corta en trozos muy pequeños una chuche que le guste mucho y los dejas en un tazón lejos de su alcance, por ejemplo sobre una mesa. Tomas un trocito y lo escondes en una de las manos. Te sientas en el suelo o te pones de rodillas con el perro enfrente y extiende los brazos con los puños cerrados. Preguntas: “¿Dónde está?” El perro olisqueara con la nariz o dará con una pata en la mano donde cree que está escondida. Alza el brazo una vez que el perro acierta y lanza la comida lo más lejos posible. “¡Búscala!”, ordenas y deja que salga corriendo a por ella. En las ocasiones en que el perro se equivoque devuelve la golosina a la taza. Repites unas cuantas veces el juego.

6. El círculo

Deben jugar todos los miembros de la familia y fomenta la dependencia y obediencia hacia todo el grupo familiar. Cada persona de la familia por turno llama al perro y le recompensa cuando llega. Las recompensas han de variar de entre los distintos miembros y pueden incluir atención exuberante, un alimento como premio, un juguete y así sucesivamente. 

El perro tiene que ir hasta la persona que le llamó, de lo contrario será ignorado y no recibirá ninguna recompensa.

El perro aprende a obedecer a toda la familia y el ejercicio que hace es sano.

7. Bailando

Un juego ideal para que el perro aprenda autocontrol y a responder a nuestras órdenes incluso cuando está excitado. Empieza a bailar alegremente, dando saltos y agitando los brazos hasta que tu perro excitado se ponga a bailar contigo. Después de un minuto, repentinamente deja de moverte y ordena a tu perro que se siente o se tumbe diciendo: “¡Alto!”. En cuanto lo haga, comienza a bailar de nuevo a su alrededor. Cuando tu perro se una a la danza, te paras y le pides que se siente o se tumbe otra vez y le recompensas. Esperas un poco de pie sin moverte y reanudas el proceso tantas veces como ambos deseéis. Cada vez espera un poco más antes de ordenar el “alto”. Con el tiempo tu perro aprenderá que el “alto” significa sentarse y permanecer quieto en el lugar.

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