¿Por qué mi perro me lame mucho?

A veces nos preguntamos, «¿por qué mi perro me lame mucho? o ¿Por qué mi perro me lame la cara?» Hay varias explicaciones posibles a este comportamiento que nosotros entendemos como una muestra de afecto.

No siempre un lamido es equivalente a un beso.

Los lamidos pueden ser expresión de cariño, pero también puede que tu perro te esté pidiendo comida.

Los perros lamen por una variada serie de razones, algunas de ellas de origen biológico y otra parte responde al complejo lenguaje corporal canino, expresión de su psicología.

Simplificando mucho diríamos que cuando un perro lame la cara de una persona adopta un gesto pacífico de sumisión activa, está reconociendo la dominancia del otro.

Por razones de higiene, la saliva canina puede contener bacterias y parásitos intestinales transmisibles al hombre, es recomendable no alentar la costumbre de lamernos en nuestro cachorro.

Perro lamiendo a su dueño en la cara

Motivos biológicos

Las perras lamen a sus cachorros recién nacidos para eliminar su aturdimiento tras el parto. En esta circunstancia lamer sirve para eliminar los restos de las secundinas del cachorro, al tiempo que estimula su respiración y circulación sanguínea con el frotado. Una vez que los cachorros sean amamantados, la madre lame a sus crías para estimular que evacúen la orina y las heces. Con la nariz empuja a cada cachorro hasta ponerlo boca arriba y lo lame de pies a cabeza. La respuesta del cachorro es alzar las patas y permanecer inmóvil sumisamente. La madre lo hará durante unas dos semanas hasta que los cachorros empiezan a eliminarlo de manera espontánea.

En torno a las seis semanas de edad, algunos cachorros, especialmente las razas primitivas como los nórdicos, lamen los labios de su madre provocando que regurgite la comida semidigerida para ellos.

Este comportamiento es un vestigio de sus antepasados salvajes y la naturaleza lo diseñó para asegurar la supervivencia de las crías por el despojo de la caza. La próxima vez que tu perro te dé un lengüetazo, pregúntate si te olvidaste de darle de comer.

Cuando el cachorro siente que su madre está hostil o amenazante trata de calmarla lamiéndola, después, cuando es más maduro puede lamer la mano del propietario si éste se muestra enfadado. En el perro joven y adulto lamer puede ser una señal de sumisión y por tanto forma parte del lenguaje corporal del perro, de su sistema de comunicación.

Tanto los cachorros como los perros adultos se lamen para asearse.

Lamiendo sus labios, las extremidades y el tronco eliminan los restos de la última comida, que de otro modo al descomponerse emitiría un fuerte olor. Aparte del natural valor higiénico de este comportamiento, también sirve para mantener a los perros libres de olores y por lo tanto olfativamente invisibles a sus presas. Los perros domésticos conservan estos instintos a pesar de que no sean vitales en la actualidad.

Motivos psicológicos

Los perros participan en una serie de conductas de desplazamiento cuando están estresados. Las conductas de desplazamiento son movimientos que ejecuta el perro cuando se encuentra en una situación de conflicto en la que quiere realizar una conducta pero su carácter le impide realizarla con total soltura.

Un ejemplo es el modo en que muchos perros saludan la vuelta a casa de su propietario, portando algún objeto en la boca para dar la bienvenida o dando vueltas sobre sí mismos para cazar su cola. El perro quiere acercarse, pero el respeto que le impone el propietario se lo impide, en ese momento realiza la conducta de desplazamiento. El perro que lame nerviosamente las manos o la cara de su propietario en la sala de espera de la clínica veterinaria expresa una conducta de desplazamiento. También las personas, en los momentos en que nos sentimos angustiados o asustados, buscamos el afecto de un ser querido que nos da tranquilidad y confianza, así que ese comportamiento análogo de tu perro bien puedes tomarlo como una muestra de su amor cuando te está besando. 

En otras ocasiones el lamido responde a una búsqueda de atención. Igual que a nosotros, a los perros les gusta conseguir un poco de atención de sus seres queridos y no hay nada malo en ello. Si un perro lame a su amo puede estarle diciendo: “¡Eh, qué estoy aquí!”. El comportamiento de búsqueda de atención puede alcanzar situaciones inaceptables si el perro se dedica a lamerte la cara para salirse con la suya. En este caso será necesario mostrar indiferencia y no permitir los lamidos.

Lamido patológico

Algunos perros sensibles en ambientes estresantes se lamen a sí mismos de forma compulsiva, hasta el punto de autolesionarse. El lamido constante provoca la liberación de endorfinas que proporcionan placer al perro y un efecto analgésico sobre la ansiedad. Este proceso puede crear un círculo vicioso del comportamiento, el perro se hace adicto a lamerse. El resultado es una dermatitis acral que deberá tratar el veterinario. Otros perros lamen los suelos, paredes o muebles insistentemente. Cualquiera que sea la expresión de este lamer compulsivo, subyace un trastorno que deberá ser abordado por el etólogo y el veterinario.

SON MUCHOS LOS QUE IDENTIFICAN LOS LAMIDOS DEL PERRO CON BESOS, AUNQUE EN REALIDAD SON UNA EXPRESIÓN DE RESPETO HACIA LOS SERES HUMANOS QUE LES RODEAN

Entonces, ¿los lamidos son besos?

No creo que tenga mayor importancia si los perros expresan la profunda devoción que sienten por su amo mediante lamidos o estos chupeteos solo responden a pulsiones biológicas. Lo verdaderamente importante es que, cuando mi perro me da un lengüetazo, yo disfruto pensando que es una muestra de su afecto. No sé quién es el romántico, si mi perro o yo, pero agradezco esa linda expresión canina.

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